Este farsante de Illa, con tal de no perder la poltrona es capaz de cualquier cosa, ahora que le ve las orejas al lobo, -porque en Catalunya no se va a comer un rosco-, cambia radicalmente de discurso, y como Silvia Orriols siempre ha contado con la razón, ahora también él se sube al carro de las prohibiciones, qué curiosa es la política barriobajera, y con qué facilidad se cambia de opinión, todo con tal de seguir parasitando a los castigados ciudadanos.
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