En toda Europa, el incremento de la inflación provocó una ola de protestas y huelgas que ponen de manifiesto el creciente descontento con la escalada del costo de la vida y amenazan con desatar la inestabilidad política
En Rumanía, los manifestantes hicieron sonar bocinas y tambores para dejar patente su descontento por el aumento del costo de la vida. La ciudadanía salió a la calle en Francia para exigir aumentos salariales acordes con la inflación. Los inconformistas checos protestaron contra la gestión del gobierno en la crisis energética. El personal ferroviario británico y pilotos alemanes se declararon en huelga para reclamar sueldos más altos ante la subida de los precios.




