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lunes, 22 de junio de 2026

EL CLIMA HA DEJADO DE SER UN ARMA

Mi amigo CB me acaba de mandar este artículo, supuestamente estaría publicado por Julián Assange, durante tiempo han ido apareciendo diferentes publicaciones al respecto, por lo que probablemente sea autèntico.

LOS ROTHSCHILDS ACABAN DE PERDER EL CONTROL DEL TIEMPO.

Durante 47 años, fueron dueños del cielo. No poéticamente. Literalmente. A través de una red de 22 estaciones de modificación atmosférica que podrían dirigir huracanes, desencadenar sequías, fabricar inundaciones y crear terremotos - bajo demanda, según lo programado, a cualquier coordenada en la Tierra.

El programa se llamaba "TRONO CLIMÁTICO". Financiado a través de un laberinto de ONGs, bolsas de crédito de carbono y fundaciones de "energía verde",todo se remonta a la misma oficina familiar en Ginebra que ha controlado la banca europea desde 1815.

El miércoles pasado, la estación final se desconectó. No dada de baja, incautada. Por una operación militar conjunta con 6 naciones que nunca han reconocido públicamente trabajar juntas.

El clima ya no es un arma. Por primera vez desde 1979, el cielo no pertenece a nadie.

Cada "desastre natural" de los últimos 47 años tenía una firma. Una huella digital de frecuencia incrustada en la alteración ionosférica que la precedió. Los investigadores de HAARP lo detectaron durante décadas. Fueron ridiculizados. Sin fondos. Desplataformizado.

Tenían razón sobre todo.

Huracán Katrina: firma de frecuencia detectada 72 horas antes de tocar tierra. El camino de la tormenta fue ajustado tres veces, cada ajuste correspondiente a una ráfaga de transmisión desde una estación en el Caribe que fue catalogada como un "centro de investigación de biología marina. "

martes, 10 de febrero de 2026

¿CAMBIO CLIMÁTICO?


Los propagandistas climáticos andan nerviosos. En efecto, las condiciones meteorológicas preferidas para la propaganda climática son el calor y la sequía, y desde finales de diciembre hemos tenido frío y mucha lluvia. De hecho, en la España peninsular, enero ha sido el más lluvioso de los últimos 25 años, y muchos pantanos han acabado el mes al 100% de capacidad.

De este hecho debemos extraer tres lecciones. La primera es la falta de fiabilidad de las predicciones meteorológicas más allá de un horizonte temporal de unos pocos días. Un secreto bien guardado es que la ciencia aún está en pañales en su comprensión del clima, un sistema no lineal, complejo y caótico. Por tanto, los meteorólogos no tienen forma de saber con un mínimo de certeza qué pasará esta próxima primavera, ni el año que viene, ni mucho menos el 2100. Se mueven en un entorno de enorme incertidumbre y se apoyan para sus previsiones estacionales en factores sólo parcialmente explicativos, como el ENSO.

Otra vez la AEMET

De ahí las aproximaciones probabilísticas obtenidas por la AEMET tras laboriosos cálculos —es decir, a ojo de buen cubero— al pronosticar que había un 60% de probabilidades de tener un invierno más cálido de lo normal. Por ello, ha recibido muchas críticas, amortiguadas por la feroz defensa que de la Agencia realizan sistemáticamente los fact-checkers y la prensa de izquierdas (casi toda), pues la AEMET es la principal «autoridad» para promover la agenda climática y, por tanto, hay que protegerla.

En realidad, el gigantesco error de la AEMET estriba en no haber sido capaz de prever el enorme volumen de precipitaciones registradas en enero. De hecho, las críticas a su previsión de temperaturas distraen la atención sobre este punto y, además, son ingenuas, dado que la AEMET tiene el monopolio en el cálculo de temperaturas en España. También son prematuras. En efecto, la temperatura media del invierno meteorológico en la España peninsular es de 6,6ºC, luego para tener un invierno «más cálido de lo normal» bastaría con obtener unas pocas décimas superiores a esa temperatura. Si damos por bueno que las temperaturas de enero han sido sorprendentemente normales (como parece haber afirmado la AEMET), para que falle su pronóstico sería necesario que febrero acabara siendo «más frío de lo normal» (por debajo del percentil 40), algo estadísticamente más improbable que el escenario opuesto. De ahí que la Agencia confíe su remontada reputacional a las temperaturas de febrero (que ellos mismos calcularán)[1].

sábado, 23 de agosto de 2025

EL TIMO CLIMÁTICO


NO ES CAMBIO CLIMÁTICO, ES BIOPOLÍTICA

 


Hubo un tiempo en que los apóstoles de la religión climática se conformaban con predicciones histéricas que auguraban en unas pocas décadas el deshielo de los casquetes polares, la desaparición de islas y regiones enteras por efecto de la subida del nivel de las aguas, etcétera. Pero estas predicciones resultaron fallidas (resulta tronchante leer hoy las desquiciadas noticias que hace veinte años publicaba la prensa sistémica, para instalar el miedo entre zoquetes y fanáticos); y se corría el riesgo de que la gente menos cretinizada empezase a pisparse del embeleco. Así que los apóstoles de la religión climática cambiaron su estrategia y decidieron aprovechar la atención mediática que suscitan las catástrofes naturales para alimentar el fraude. Esta ligazón turulata entre catástrofes naturales y 'cambio climático' resulta un cebo infalible para la prensa sistémica, que cuanto más se inclina al sensacionalismo en este asunto más generoso unte recibe. Y, además, se trata de una ligazón pintiparada para políticos baldragas y bellacos que, echando al 'cambio climático' las culpas de las catástrofes naturales, consiguen que nadie señale su incompetencia o falta de previsión.

No debe extrañarnos, pues, que el doctor Sánchez haya achacado la culpa de los recientes incendios (como antes hizo con las inundaciones levantinas) al 'cambio climático', aunque mientras repetía su cantinela estuviesen siendo detenidos decenas de incendiarios. El doctor Sánchez utiliza incendios e inundaciones para difundir la religión climática porque sabe que, ante imágenes de catástrofes, se activa nuestro cerebro reptiliano, que genera respuestas instintivas y no razonadas. Y, además, cuenta con la complicidad de la prensa sistémica, que en lugar de investigar los móviles de esas decenas de incendiaros detenidos, se dedica a propalar bulos grotescos, atribuyendo a la 'ola de calor' una pavorosa mortandad (que lo mismo se podría atribuir a las desavenencias conyugales o al reguetón, pues en su mayoría es mortandad de personas moribundas o de salud muy delicada), o exhibiendo en los telediarios mapas dantescos de España, con una escala cromática que evoluciona desde el bermellón al más cárdeno granate.

A esta misión de activar los cerebros reptilianos contribuyen también las agencias meteorológicas, convertidas en oficinas de propaganda al servicio de la agenda climática que no contextualizan los datos que proporcionan. Así, por ejemplo, cuando miden las temperaturas y las comparan con otras de tiempos pretéritos, nunca aluden al afecto 'isla de calor urbano'; y jamás comparan temperaturas pretéritas del medio rural con la actuales, pues se percibiría (salvo allá donde haya parques solares, que crean microclimas infernales) que apenas se han producido variaciones durante las últimas décadas. También realizan mediciones superferolíticas de la 'temperatura de los mares', como si una masa ingente de agua ondulante, expuesta a corrientes internas de muy diversas procedencia, sometida a pleamares y bajamares por el efecto gravitatorio y zarandeada por el viento pudiese tener una 'temperatura' uniforme. Si la temperatura de nuestra boca y la de nuestro sobaco son distintas, ¿cómo se puede pretender que sea la misma la 'temperatura de los mares'?

La ciencia meteorológica seria se halla todavía en pañales. Tan en pañales como que sus pronósticos nunca se pueden extender más allá de cuatro o cinco días (y aún así los errores, a veces garrafales, son frecuentes). Cuando se hacen pronósticos a más largo plazo (no digamos cuando se habla de años o décadas), nos hallamos ante engañifas burdas y especulaciones arbitrarias, por muy envueltas que se presenten en jerigonza cientifista. No debemos olvidar que fenómenos naturales como la erupción del volcán de La Palma o las inundaciones de Valencia provocadas por la última gota fría no fueron predichos ni siquiera veinticuatro horas antes de que ocurrieran. Y los tipos que fueron incapaces de anticipar aquellas catástrofes son los mismos que nos acongojan con lo que ocurrirá dentro de una década o un siglo.

Pero toda la alfalfa de la religión climática es comulgada con unción por hordas de zoquetes y fanáticos, que –como señalaba Unamuno– «apenas sospechan el mar desconocido que se extiende por todas partes en torno al islote de la ciencia, ni sospechan que a medida que ascendemos por la montaña que corona al islote, ese mar crece y se ensancha a nuestros ojos, que por cada problema resuelto surgen veinte problemas por resolver». En efecto, no hay conocimiento posible sin conciencia de las muchas realidades naturales que ignoramos. Sólo sabemos que nunca ha habido un clima estable sobre la faz de la Tierra; siempre el clima ha estado variando, como nos demuestran los más serios estudios geológicos: a épocas cálidas, incluso tórridas, se han sucedido épocas frías, incluso gélidas. Providencialmente, nosotros vivimos en una era interglaciar que lleva durando, con sus altibajos, más de diez mil años, y es la que ha propiciado el florecimiento de una civilización admirable que ahora los apóstoles de la religión climática están dispuestos a derruir, para enriquecerse a mansalva. Desean imponer una tiranía maltusiana que, mientras siembra el pánico en nuestros cerebros reptilianos, arrasa nuestra economía productiva e impone formas alternativas y costosísimas de energía que sólo sirven para disparar los precios y así engordar el reinado plutocrático mundial. Nos instilan el pánico a un apocalipsis climático inventado, en un experimento de biopolítica sin precedentes, para succionar la riqueza que aún no controlan, mientras nos convierten en chatarra humana resignada al expolio espiritual y a una pobreza creciente. Si no nos rebelamos, lo conseguirán muy pronto.

lunes, 18 de agosto de 2025

¿DÓNDE ESTÁN LOS HIDROAVIONES DE MARRUECOS?

 Esta es la ayuda del amigo de Sánchez y enemigo de España:

Y este, el regalito que nos viene haciendo gracias a la"cordial" relación con nuestro insigne presidente:


Y que no te sigan tomando el pelo con lo del cambio climático, que ya apesta


Este es el verdadero cambio:

viernes, 18 de julio de 2025

ESCUELA DE CALOR 2025

Fernando del Pino Calvo-Sotelo
18 de julio de 2025

Publicar bajo este título un artículo sobre cambio climático en plena canícula veraniega se ha convertido en una tradición. Así combatimos la habitual campaña de alarmismo climático, que hiberna como los osos para resurgir con fuerza cada verano aprovechando las olas de calor propias de la estación (verano: «época más calurosa del año»).

La creatividad nunca ha sido el fuerte de la ideología climática, así que ya conocen las consignas: temperaturas jamás registradas, voraces incendios forestales, insectos transmisores de enfermedades que jamás habrían aparecido de no ser por el cambio climático…en fin, un rosario de desgracias. La escala cromática de los mapas en los telediarios continúa su evolución alarmista: del azul, naranja y rojo ha pasado a una constelación de rojos cuyos tonos más oscuros son prácticamente marrones.

domingo, 8 de junio de 2025

"AEMET", OTRA VERGÜENZA DEL GOBIERNO

En ese país solo hay dinero para los ladrones corruptos del gobierno y de su partido, no queda una institución por saquear y, cuando en alguna no se puede, simplemente se abandona. La corrupción y desfachatez de este gobierno no conoce límites.