Llevamos ya unos cuántos días en los que tanto gobierno, como resto de fuerzas políticas están debatiendo sobre un tema con el que, nuevamente, pretenden tomarnos a todos por tontos: el asunto del espionaje. Ya sea desde fuera o desde dentro, lo que nos viene a decir toda esta gente es que todos ellos son espiados, pero nadie concreta y nos dice ni quien, ni por orden de quien, ni con qué finalidad.
Y si se paran a pensar un poco en este debate más que artificial, se darán cuenta de que no se trata más que de una farsa organizada con la que, además de pretender hacerse las víctimas, se ríen de todos a nuestra cara. Piénsenlo: los que dirigen el cotarro, los que mandan sobre los servicios de inteligencia, los responsables del asunto, ¿nos dicen ahora que son ellos los espiados?
Esto ya no es que sea una verdadera patraña, es una ofensa a la inteligencia. Un nuevo desprecio hacia la racionalidad y una falta de respeto hacia todos nosotros, más que evidente. “Os espiamos a todos, pero es que a nosotros también nos espían”. ¿Pero no se dan cuenta de lo ridículo que es todo? Es una forma de intentar victimizarse con el “a mi también me pasa”.