Si buscásemos en el diccionario de la RAE la palabra: "Incompetencia", debería aparecer en mayúsculas y negrita: "BANCO DE SABADELL". Vamos a dejar claro un concepto; el de suponer que ni toda la plantilla, ni todas las oficinas estarán en ese nivel de incompetencia, o eso espero, aunque lamentablemente, con todos los que me ha tocado lidiar (Calafell) merecen mención honorífica. La mala educación, falta de respeto y empatía les ha hecho merecedores de tal distinción.
Muchas personas de cierta edad están acostumbradas a controlar sus cuentas mediante la típica libreta de ahorros de toda la vida, y la mayoría de entidades siguen manteniendo ese servicio. Tal es el caso de mi padre, que a sus 95 años y, a pesar de encontrarse en buenas condiciones, para ciertas gestiones como por ejemplo renovar la misma cuando esta se ha completado, y al desaparecer la oficina de Segur y tener que desplazarse a Calafell, no le resulta nada recomendable, por lo que soy yo quien se hace cargo de la misma.
En una primera visita a ese centro de la incompetencia en Calafell me niegan la renovación porque al no ser yo el titular y, por lo de la ley de protección de datos tiene que ser él quien debe pasar a recogerla. Por mucho que les insisto en que se trata de mi padre, no de un vecino o amigo, que con mi DNI se puede acreditar el parentesco y, que a su edad no resulta recomendable desplazarse a esa sucursal, puesto que por su ubicación al ser zona peatonal hay que acceder andando desde la calle Mossèn Jaume Soler, que en el peor de los casos hay que guardar cola en la calle y que en otra entidad me la renuevan sin ningún impedimento; no atienden a razones, una de las empleadas me recomienda probar con una autorización, pues bien, a los dos días acudo de nuevo, esta vez con una autorización firmada y el DNI original de mi padre, la persona que me atiende no es la misma que me recomendó esa autorización y rechaza mi solicitud alegando que este procedimiento no está recogido en el protocolo de la entidad, tras insistir en la dificultad de llevar a mi padre a la oficina, se niega rotundamente a aportar cualquier tipo de solución, de malas maneras me recomienda que haga poderes notariales, que sin estar autorizado no tengo nada que hacer y me deja prácticamente con la palabra en la boca, le cedo el turno a la persona que iba detrás mío y me quedo ahí tirado con esa sensación de frustración, rabia e impotencia, la misma que cuando un funcionario te trata como una mierda (aquello de: vuelva usted mañana), sin tener en cuenta que tanto uno como otro están a tu servicio y no a la inversa y, sin ser conscientes que ganan un sueldo gracias a que la empresa la mantienen sus clientes, esos a los que impunemente maltratan gracias a que cuentan con unos superiores que también están acostumbrados a vivir en la sopa boba, que a pesar de ser una empresa privada, el talante es el mismo que si de una estatal se tratara, todo este personal en cualquier empresa "privada", estaría en el paro.










