Los tiempos en los que acudíamos al banco para actualizar la cartilla de ahorros y comprobar si hemos recibido nuestra nómina o pensión, los cargos hechos en la cuenta y, en general, ver si hemos logrado ahorrar un poco más que el mes anterior, ya han pasado. La libreta o cartilla de ahorro va camino de convertirse en objeto de colección y museo.
Una nueva traba por parte de la banca a las personas mayores, que tenían en la libreta su herramienta favorita para el control de sus ingresos y gastos. Algunas entidades cobran comisiones por la libreta… que alcanzan incluso los 10 euros. Otras, sencillamente, las han eliminado sin contemplaciones.










