Joan Vilanova, de 53 años, secretario de la asociación APAVaC19, sufre una complicada patología postvacunación. A la izquierda, un mes antes de la primera dosis, en mayo de 2021, y a la derecha, un año después. Crédito: Cedidas por Joan Vilanova
LAURA G. DE RIVERA
Las vacunas contra la covid han provocado reacciones adversas en miles de españoles, aunque hayan beneficiado a la mayoría de la población. Aún así, el último
Informe de Farmacovigilancia sobre Vacunas COVID del
Ministerio de Sanidad recoge, hasta diciembre de 2022, 84.650 notificaciones de acontecimientos adversos, 14.003 consideradas graves y 500 con desenlace mortal.
Uno de los afectados es Pedro García García, de 49 años, profesor de Física y Química en un instituto de Barcelona y padre de dos hijos de siete y cuatro años. "Yo no juzgo si las vacunas fueron eficaces o necesarias. No soy antivacunas. Solo cuestiono la respuesta del Estado. Si te han recomendado que te vacunaras por el bien de la sociedad y algo no ha salido bien, ahora tienen que darte una respuesta", nos dice.
"Como docentes, teníamos que dar ejemplo a las familias y era una forma de que hubiera educación presencial", recuerda Pedro. A los pocos días de la primera dosis, el 24 de febrero de 2021, el dolor y la hinchazón abdominal le hicieron consultar al médico, que no lo relacionó con la inoculación. Cuando empezó a echar grandes bocanadas de sangre, el 17 de marzo, se fue de urgencias al Hospital del Mar, donde le detectaron trombosis pulmonar.
Esa misma noche le operaron para salvarle la vida. Al día siguiente, le encontraron otro trombo, esta vez, en la región abdominal, en la vena porta-mesentérica. "Además, me habían bajado drásticamente las plaquetas y no conseguían subir los valores", recuerda. Síntomas que se conocen como trombocitopenia y que causarían después la retirada de las vacunas de AstraZeneca.
De hecho, un
estudio publicado en el British Medical Journal en septiembre de 2022, con pacientes de EEUU y cinco países europeos –entre ellos, España–, vincula la inmunización contra la covid-19 con mayor riesgo de trombosis con trombocitopenia.
Pero el día que Pedro se vacunó aún no estaban descritos todos los efectos graves que fueron surgiendo después. "Al principio, decían que era más fácil que te tocara la lotería a que tuvieras un trombo, hablaban de una probabilidad entre un millón. Luego, dijeron uno de cada 100.000. Y ahora la AEMPS reconoce uno de cada 10.000...".
A partir de ahí, ha estado un año y medio de baja en el trabajo y, aunque se incorporó en septiembre, debe seguir controles frecuentes, porque la vena porta le quedó obstruida por completo y los médicos temen que su hígado deje de funcionar.
Trabajadores esenciales incapacitados
Aun así, su caso es uno de los menos incapacitantes de ATEAVA, la Asociación de Trabajadores Esenciales Afectados por la Vacuna AstraZeneca que Pedro preside.
Entre sus 93 socios hay militares, guardias civiles, policías, docentes, fisioterapeutas, bomberos, enfermeros, funcionarios de prisiones, veterinarios, asistentes de familia, trabajadores sociales. Son de todas partes de España y una media de edad de 35-40 años. Alrededor del 50% todavía no se ha podido incorporar al trabajo.
Sus patologías incluyen trombosis, encefalomielitis miálgica –EM/SFC–, trastornos neurológicos, inflamación sistémica, cardiopatías, cuadros autoinmunes y un complejo entramado de síntomas severos que la medicina todavía no sabe cómo tratar ni catalogar.