Puede que lo que le voy a contar le sorprenda. Es lógico: si normalmente consume televisión y radio no habrá escuchado nada por el estilo. Es lo que tiene vivir en un país alineado con Estados Unidos en una guerra que utiliza los medios de comunicación principales para hacer propaganda. Porque propaganda no hay solamente en los medios de comunicación rusos que se han censurado pasando por encima de nuestra Constitución. Propaganda la tenemos por doquier, y sobre todo, en un lugar donde todos los medios de comunicación de masas nos cuentan lo mismo sin dar opción a conocer qué ocurre más allá de la teoría del “sanguinario Putin que un buen día decidió invadir Ucrania”.
Cualquiera que tenga un mínimo conocimiento sobre conflictos -de cualquier índole- sabrá que al menos hay dos partes y al menos habrá dos versiones sobre los hechos. Cada cual tiene su manera de comprender la realidad, de reaccionar en base a su interpretación y seguirá dando los pasos en la medida en que los hechos se ajusten o no a sus intereses. En una guerra como la que se está dando en Ucrania sucede igual: el problema es que no se nos cuenta lo que viene pasando en este territorio desde hace años, ni se nos aclara por qué razón de pronto Rusia decide introducir sus tropas en territorio ucraniano. Ni cuáles son sus objetivos ni por qué no ha optado por otra vía.




















