Es brutal el impacto que ha tenido la última película de Santiago Segura en la sociedad española, ayer la vi, iba a hacer un comentario, reflexión o como quieras llamarlo, pero no me ha hecho falta, acabo de ver este post en facebook con el que me identifico en su totalidad.
Publicado por Rony Begood en su página "Psicopsiquis":
Ayer fui a ver “Torrente presidente”.
Sinceramente, me sorprendió para bien. La película refleja, de una forma grotesca y descarnada, la España en la que vivimos hoy.
Pero lo que más me llamó la atención no fue solo la película en sí, sino las reacciones de la gente al salir del cine y al leer los comentarios posteriores. Ahí es donde realmente se ve el retrato de nuestro país.
Algunos dicen que la película es un ataque directo al progresismo.
Otros —aunque menos— opinan que en realidad deja en evidencia a la derecha.
Y eso es lo interesante: cada persona interpreta exactamente la misma película desde su propio marco mental.
Yo, como sabéis, no suelo posicionarme políticamente. Mi trabajo desde hace más de una década se centra en otra cosa: analizar el comportamiento humano, detectar buenas intenciones y también identificar patrones de psicopatía y narcisismo.
Desde esa perspectiva, mi lectura de la película es diferente.
Para mí, la película retrata algo mucho más profundo:
la avaricia humana, la falta de empatía, la cosificación de las personas, la deshumanización que genera el poder y la manipulación constante a la que se somete a la ciudadanía.
También refleja un sistema donde muchos partidos políticos viven del esfuerzo de los contribuyentes mientras dedican gran parte de su energía a crear relatos, difundir bulos o sesgar la percepción de la población para dirigir el voto hacia un lado u otro.
El objetivo final parece claro: alcanzar el poder, mantenerse en él y colocar en las listas a amigos o personas cercanas, generando una estructura donde algunos viven del sistema como auténticos vampiros económicos.
La película también muestra algo que vemos cada día:
Cómo el sistema fomenta enfrentamientos constantes entre ciudadanos.
- Derecha contra izquierda
- Hombres contra mujeres
- Empresarios contra trabajadores
- Propietarios contra inquilinos
- Nacionales contra migrantes
- Jóvenes contra pensionistas
Mientras tanto, mientras todos estamos entretenidos en esas guerras culturales…
• La sanidad se deteriora.• Los centros educativos sufren falta de mantenimiento.• El sistema educativo apenas evoluciona.• Mucha gente no llega a fin de mes.• Jóvenes que se hipotecan de por vida para poder comprar una vivienda.• Autónomos y pequeños empresarios asfixiados por la presión fiscal.• Calles con falta de limpieza y mantenimiento.• Zonas con problemas de seguridad.• Carreteras deterioradas.• Trabajos precarios.• Combustible cada vez más caro.• Transporte público con problemas de seguridad.• Alimentos subiendo de precio constantemente.• Familias que luchan solas para atender a familiares con enfermedades psiquiátricas o raras.Y podría seguir.
Desde mi punto de vista, todo esto funciona muchas veces como una gran cortina de humo: mantener a la gente enfrentada entre sí para que no mire hacia quienes realmente toman las decisiones.
Mi interpretación, después de ver la película, es que Santiago Segura intenta mostrar cómo funciona el sistema cuando se analiza desde una lógica psicopática del poder.
Un sistema donde quienes aspiran al poder buscan principalmente su propio beneficio, utilizando promesas que saben que probablemente no cumplirán, manteniendo a la ciudadanía distraída en una permanente caza de brujas.
Un sistema donde aparecen rasgos típicos de la psicopatía institucional:
• falta de empatía• ausencia de escrúpulos• mentira estratégica• manipulación• sentimiento de superioridad• irresponsabilidad moral• generación de conflicto social para mantener el control
En definitiva, un sistema que funciona muchas veces como una estructura psicopática.
Ojalá algún día despertemos un poco más como sociedad y empecemos a mirarnos con más humanidad entre nosotros. Quizá entonces dejemos de alimentar las divisiones que tanto benefician a quienes viven cómodamente del conflicto.
Ese sería, al menos, mi sueño.
Para mí la película no habla de ideologías, habla de humanidad y la falta de ésta.
Un abrazo, psicopkillers.

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