Publicado en fb por Takis Tsiambouris:
Borracho, drogado, sin carnet y libre: ¡la justicia española en su esplendor!
Un energúmeno de 20 años intentó arrollar a dos guardias civiles en la A-348 granadina, obligó a uno a parapetarse tras un muro y forzó al otro a desenfundar el arma, para rematar la faena estrellándose frontalmente contra otro vehículo. Cuatro delitos en una tarde: atentado contra agentes de la autoridad, conducción temeraria, sustancias y carencia de permiso.
¿El veredicto de nuestra magistratura progresista? Libertad con cargos. Ahí está, desnuda y obscena, la capitulación moral del Estado ante el delincuente. Esto no es benevolencia ni garantismo; es cobardía institucional sistematizada, un mensaje inequívoco enviado a cada criminal: aquí no pasa nada.
Un Estado que no protege ni siquiera a sus agentes, no merece llamarse Estado de derecho.
Llamémoslo por su nombre: esto no fue un accidente, sino un intento de asesinato con dos toneladas de acero. Acelerar contra agentes, dirigir el volante hacia ellos, invadir el carril contrario, son actos de voluntad homicida, no errores de conducción.
Un coche manejado con intención criminal es tan letal como cualquier arma, y el Código Penal lo reconoce explícitamente. Pero el juez de guardia de Órgiva eligió la cobardía institucional: libertad con cargos, ese eufemismo obsceno con el que el Estado devuelve a la calle a quien intentó matar.
Magnífico. El sistema que debería protegerte te expone, porque le resulta más cómodo gestionar cadáveres que asumir responsabilidades. La sociedad no necesita esperanza; necesita jueces con columna vertebral.
¡La benevolencia judicial sin consecuencias reales no es justicia, es complicidad disfrazada de compasión!
▷ Fuente informativa: https://tinyurl.com/288oxgd6

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