Sánchez está asustado e histérico. Necesita seguir al frente del gobierno como sea porque sabe que mientras esté en el poder no podrá ser juzgado porque sus socios nacionalistas, ex terroristas y comunistas no concederán el necesario suplicatorio para que se siente ante el Tribunal Supremo.
Necesita ser el "número uno" para para poder manejar el relato, indultar a Begoña cuando sea condenada y para conservar su propia impunidad frente a un futuro lleno de amenazas judiciales por sus actos de presunta corrupción, abuso y traición.
Por eso no quiere convocar elecciones, porque sabe que las perderá. Por eso está buscando cualquier artimaña o recurso que impida la convocatoria electoral, algo como un conflicto grave de seguridad nacional.
Existe en España un riesgo real y terrible para la continuidad de la democracia y un riesgo inminente de que Sánchez de el paso que le falta para convertirse en un auténtico dictador.


